Como si de un barco se tratara, surcando el oleaje, sobre un promontorio rocoso que domina los amplios valles de la Sierra de Gata en sus vertientes del Árrago, Rivera de Gata y las tierras que se extienden hacia Cáceres, se levanta la fortaleza de San Juan de Mascoras. De la misma forma que el Castillo de Monsanto, esta fortaleza estuvo bajo dominio de la Orden de los Caballeros Templarios. En 1066, Fernando II de León le concedería al maestre de la Orden del Temple la fortaleza tras ganárselo a los moros. Durante este año también se conquistaría la plaza de Salvaleón (concida como Interannia), situada en Valverde del Fresno y que sería entregado al comendador de la Orden de Alcántara Arias Pérez en 1221. Pero volviendo al castillo de Santibáñez el Alto, éste sería mantenido en manos cristianas unas pocas décadas antes de caer en manos de los almohades de nuevo. Tras ser recuperado en 1220, serían los monjes de la orden militar del Pereiro, poco después se establecería oficialmente la población de Hernán-Pérez, que pasaría a estar bajo el cuidado del comendador de Santibáñez el Alto, conocida por aquel entonces como San Juan de Mascoras.

Cruz de Alcántara, esta orden dominó Santibáñez tras el poder templario.

Pero basta de historia por ahora. La fortaleza, que se levanta sobre un pequeño reducto árabe, que posiblemente se asentaran sobre población anterior, ha sufrido numerosas modificaciones. Como todos los castillos, la fortaleza de Santibáñez el Alto ha ido evolucionando con respecto a las necesidades defensivas y las posibilidades económicas. La consolidación del dominio de la Orden de Alcántara y el desarrollo económico permitirán durante los XIII y XIV, que se incorporen nuevas piezas al entramado defensivo de la construcción. A partir del siglo XVI y XVII el arquitecto Pedro de Ybarra será el encargado de construir la torre albarrana como maestre mayor de la Orden de Alcántara, con Juan Moreno como maestro cantero. También se desarrollará una nueva barbacana que es encargada a Simón López.

La torre del homenaje, hoy tristemente mancillada con una antena de emisiones, se levanta imponente sobre el punto más elevado de la localidad, se intuye por sus formas que debió ser una construcción de gran tamaño que marcaría sin lugar a dudas la imagen de poderío de la orden en todos sus dominios. Los muros de la fortaleza son anchos y altos, construidos con materiales de la zona, principalmente pizarra y granito que mimetizan el castillo con un entorno magnífico plagado de robles y castaños que dan paso a través de la calzada romana y el lugar conocido como los pajares, impresionantes dehesas que van a parar al pantano de Borbollón y se extienden rodeando todo el cerro en uno de los términos municipales más grandes y extensos de Sierra de Gata.

El Castillo de Santibáñez el Alto, estado actual.

La rehabilitación de Santibáñez el Alto debería ser una prioridad para esta comarca.

El castillo de Santibáñez el Alto, se encuentra consolidado pero sin restaurar. No es tiempo de asegurar las ventajas que tendría para toda la comarca de Sierra de Gata la reconstrucción de sus castillos, principal elemento patrimonial junto con las iglesias, ermitas y elementos naturales del entorno. Es de sobra conocido que el turismo florece y crece como la espuma en todos los entornos con castillos rehabilitados, mucho más en Sierra de Gata con su inmejorable característica de verdor y sierra para el turismo rural. Sin embargo y tal y como decíamos para el castillo de Monsanto, pieza clave para los templarios, la fortaleza de San Juan de Mascoras podría complementar junto a Trevejo de manera excepcional las posibilidades turísticas de la Raya en Sierra de Gata y Portugal.

Visitar el Castillo de Santibáñez el Alto se convierte en una misión indispensable para el viajero que llega a Sierra de Gata y las Hurdes. desde que arrancamos del cruce de la carretera, comenzamos una escalada por una carretera enrevesada y con algunas curvas que nos van aproximando entre pinos al comienzo y robles a continuación, hacia el escarpado cerro en el que se alza el Castillo de Santibáñez el Alto. Se puede aparcar en una pequeña plazuela que recomendamos ver sólo por el pequeño zorro que tiene trabajado en cantería y que pasa desapercibido normalmente. Comenzamos a subir por empinadas calles que nos llevan entre viejos corrales y casas que aún mantienen las paredes en piedra, una verdadera reliquia constructiva que se empeña en desaparecer poco a poco ante el revoque de cemento y la pintura. Pese a estos inconvenientes estéticos, Santibáñez el Alto sigue contando con una riqueza patrimonial que sobrecoge al paseante. Acceder al castillo por la puerta en codo que facilitaba la defensa y conserva perfectamente la rangua superior que permitía encajar el gozne de la puerta de doble hoja de la entrada y trancarla con un gran cierre de maderas resistentes, pasando por la vieja iglesia y adentrándonos en la fortaleza nos hacen empequeñecer ante el peso de la historia en este pueblo.

Justo en esa puerta de entrada que da acceso a una pequeña plazuela y la plaza de toros, giramos y accedemos por los restos de la antigua escalera hacia la parte superior de la muralla. Este acceso es intrincado, pero atravesar el adarve, totalmente desarbolado de almenas por el paso del tiempo supone hoy por hoy un problema, principalmente si se visita Santibáñez el Alto con niños. Una pequeña intervención por parte de las autoridades de patrimonio para al menos en un tramo, instalar unas barandas o al menos unos postes con cuerdas, facilitaría mucho la accesibilidad al castillo y sus murallas. Este tipo de intervenciones son sencillas y económicas. No deberían pasarse por alto a la hora de poner en valor verdaderos lujos patrimoniales como es este Castillo de San Juan de Máscoras.

Nosotros recorrimos las murallas y llegamos hasta la torre albarrana, majestuosa hoy por hoy y que proporciona una idea de la majestuosidad del castillo de Santibáñez el Alto durante la Edad Media. Es impresionante ver las marcas de cantero. Contamos más de 20 marcas diferentes que se intercalan con las flechas y señales para la colocación de las piedras, una de las más impactantes es la estrella de cinco puntas que se aprecia al menos en dos marcas del muro. También destaca una cruz de la Orden de Alcántara situada en un lateral de la Puerta de la Traición. Recorriendo el interior del patio de armas, convertido en cementerio hace años, encontramos un maravilloso aljibe árabe que hoy por hoy necesita una intervención de urgencia sino se quiere perder por el hundimiento de la bóveda de cañon que sostiene toda la obra. Hoy por hoy, el viajero que llega al Castillo de Santibáñez el Alto debe tener en cuenta que el Castillo se encuentra en un Estado complicado. Pese a que los accesos que rodean a la antigua fortaleza se encuentran limpios y adecuados, el interior del castillo está en estado de mala conservación. Limpiar el cementerio (la mejor opción sería acabar de trasladarlo fuera) y consolidar algunos muros interiores que han perdido sus piedras se convierte en una necesidad clave para el municipio de Santibáñez el Alto si quieren legar a futuras generaciones una obra de patrimonio de valor incalculable, no sólo para el propio pueblo, sino para toda la Sierra de Gata.

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Quien recorra las calles del pueblo se dará cuenta de la situación privilegiada del enclave y de la calidad defensiva de sus murallas, altas y recias en gran parte del recinto y que posiblemente se apoyasen en pequeños sistemas defensivos que dificultarían el acceso a las murallas del recinto principal.

¿Quién gobernó el Castillo de Santibáñez el Alto?

Durante su máximo esplendor, cuando la aldea de Santibáñez se alzaba poderosa sobre los dominios de la Orden de Alcántara, los maestres observaban desde la torre del homenaje. El primer comendador de Santibáñez de que tenemos noticia es frey Miguel Sánchez, familiar muy allegado a frey Garci Sánchez, que en 1217 era maestre de la Orden de Alcántara. Sucedió a frey Garci en el maestrazgo frey Arias Pérez. Señalamos los comendadores de Santibáñez: frey Miguel Sánchez, en 1227; frey García Gómez, en 1294; frey Ruy González, en 1297; frey Suero Pérez, que después fue maestre, en 1316; frey Vasco Pérez, en 1318; frey Alvar Pérez, en 1335; frey Gonzalo Martínez, en 1340; frey Pedro Alonso, en 1340; frey Pedro Chamizo (hermano del maestre), en 1341; frey Suero Martínez, en 1345; frey Diego Pérez, en 1362; frey Rodriga Alvarez, en 1364; frey Alonso Fernández, en 1367; frey Rodrigo Yáñez (hermano del maestre), en 1386; frey Luis González de Valdelomar, en 1394; frey Gonzalo Alvarez de Villagutiérrez, en 1403; frey Gonzalo Alvarez de Villasayas, en 1426; frey Alonso de Villasayas, en 1450; frey Pedro de Villasayas, en 1466; frey Luis de Villasayas, en 1494.

El dominio de la Orden perdería fuerza progresivamente ante la consolidación de la villa y los poderes civiles que van restando fuerza a las órdenes militares.

Foto de portada: Fotosaereasdeextremadura.com