Castillo de Trevejo, un lugar irrepetible en Sierra de Gata.

Trevejo es el ejemplo del mundo celta en Sierra de Gata. El castillo de Trevejo se alza sobre un cerro rocoso en el que se ha aprovechado su parte más elevada para la construcción del patio de armas interior. Cuenta con dos recintos principales, uno interior, rodeado por una plaza más amplia y que está anexo a la Torre del Homenaje a la que se accedía por un pequeño puente levadizo. La cerca exterior del Castillo de Trevejo rodea mediante con una barbacana todo el recinto interior. La cerca exterior ha perdido sus muros, posiblemente reutilizados para construcciones cercanas durante los siglos de abandono de la plaza de armas, hoy por hoy se conservan los muros que formarían el conjunto más primigenio. Se identifican claramente por estar compuestos de sillares cuidadosamente trabajados que en ocasiones se fusionan con los afloramientos graníticos, tal y como sucedía en el Castillo de Monsanto, Portugal.

Vista del cerro sobre el que se alza el castillo

Vista del cerro sobre el que se alza el castillo

En la zona de la barbacana del Castillo de Trevejo se identifica el lugar en el que habitaría el cuerpo de guardia, se llegaba a apreciar un agujero que parecía corresponder al aljibe. La plaza de armas, contaba con habitaciones posiblemente de madera, que aprovechaban el espacio reducido de la fortaleza que sin embargo debía mantener una guarnición constante.

Este castillo de Trevejo nos provoca una sensación de recogimiento y sin duda nos hace pensar en el viejo castro prehistórico sobre el que posiblemente se levante, aprovechada su situación estratégica desde antiguo, la estampa del viajero que llega por la carretera de acceso que sube por Villamiel no deja indiferente a nadie. Su intrincada y antigua construcción, así como sus reducidas dimensiones y el paisaje que se domina provocan en el viajero una sensación extraña. No parece que estemos en Extremadura, sino en un paraje celta de Inglaterra.

Como en el Castillo de Santibáñez el Alto, la situación del Castillo de Trevejo es complicada. Barbacanas derruidas o pobremente consolidadas, hierba y cascotes de los muros son compañeros habituales del visitante. En esta ocasión, incluso con algo más de descuido. Quien escribe no puede por menos que dar la alarma ante esta situación de un patrimonio tan preciado como precioso y antiguo. Fundamental para el desarrollo de la Sierra de Gata y la raya portuguesa y española en general. No se debería permitir que este tipo de patrimonio cayera en situaciones tan graves que no se pudieran revertir. La torre del homenaje, una obra característica de este punto defensivo tanto por su contorno característico como por la calidad de su obra, no merece caerse y hacer irremediable el paso del tiempo por el Castillo de Trevejo. Los vecinos de Trevejo y Villamiel, así como las autoridades deberían insistir en la consolidación y mejora de la accesibilidad del Castillo de Trevejo porque revertiría como en Santibáñez, tanto en sus propios pueblos como en la comarca entera. Por otro lado, somos responsables de dejar una herencia mejor o al menos igual a la que nos dejaron nuestros padres, no podemos permitir que este tipo de obras ya milenarias se caigan ante nuestros ojos.

Espero no desanimar al visitante, es más espero que el visitante comparta esta noticia y argumente sus propias ideas y mejoras para el mantenimiento de nuestro patrimonio histórico, que es además un motor económico y cultural para Extremadura.

Como en todos los castillos, la población se iba extendiendo a las faldas de los muros. Herreros, viajeros, doncellas, prostitutas, labriegos y gente de todo tipo se asentaba en las poblaciones cercanas a los castillos. Las necesidades de la tropa y la facilidad de defensa o al menos de guarecerse en caso de necesidad, facilitaba la vida de las gentes que se iban aglutinando bajo los emplazamientos defensivos. Trevejo no fue distinto, hoy por hoy se pueden ver las casas que posiblemente fuesen más en la antigüedad, encajadas a la perfección entre bolos graníticos aprovechando los materiales de la zona para la construcción. Este paraje, hoy por hoy maravilloso para el viajero, constituye uno de los patrimonios más importantes de la Raya a su paso por Sierra de Gata y Hurdes,

El Castillo de Trevejo, una obra antigua

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Bajo la torre del Homenaje encontramos la capilla rodeada de tumbas, de la misma forma que en Monsanto.

El castillo de Trevejo jugó un papel destacado en el control de los valles occidentales de la Sierra de Gata y conoció su fin en la Guerra de la Independencia contra Francia. La propiedad de Trevejo estuvo en manos de la Orden de San Juan de Jerusalén, por el contrario, Santibáñez y Eljas quedaron en manos de la Orden de Alcántara. Estos caballeros recibirían este emplazamiento y sus dominios, debido a los apoyos prestados a los reyes de León en la reconquista a su paso por las riveras del Alagón y el Tajo, colaborando con las órdenes del Perero y los templarios. Don Pedro de Arias, maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén recibiría el castillo de Trevejo de manos del rey Fernando II de León en 1184, durante el sitio de Cáceres. En el documento de donación de este castillo se encuentran entre otras cosas, pruebas de una existencia anterior a la reconquista del Castillo de Trevejo, posiblemente levantado por árabes, de nuevo sobre asentamientos de pueblos anteriores, así como la fecha exacta en la que este castillo pasa a ser pertenencia de la Orden de San Juan de Jerusalén.

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Buscar en las referencias más antiguas que hacen alusión al Castillo de Trevejo nos llevan al monarca Fernando II, que arrebató el control de Sierra de Gata a los moros en 1166 por primera vez. Tras una serie de avatares como la expedición relámpago de Abu Yacob en 1172, que conquistaría Sierra de Gata y llegaría a las puertas de Ciudad Rodrigo, donde es frenado por el rey en cuestión, la fortaleza volvería a ser recuperada en los esfuerzos bélicos por conquistar Cáceres en 1184. A partir de este momento se van a vivir alrededor de dos siglos sin episodios bélicos en la fortaleza. Los conflictos se revivirán a raíz de las luchas nobiliares del S.XV de manos de familias extremeñas en las que tomaron parte asaltos y batallas en ciudades como Coria que dejan testimonio de los cruento de aquellas luchas de poder. Nuestro propio Juego de Tronos en el s.XV extremeño. También, apenas unos años después, Fernán Centeno, conocido como el travieso, señor del Castillo de Rapapelo, hoy desaparecido y relatado magistralmente por Vela Nieto, tomó por sorpresa el Castillo de Trevejo desde donde lanzó varias campañas de contra la nobleza de la zona tras fortificarse en él y luchar por pretensiones territoriales y de heredad. Tras estos años, el control pasará a Juan de Zúñiga.

Los templarios participaron en la reconquista del valle del Alagón y el Tajo.

Los templarios participaron en la reconquista del valle del Alagón y el Tajo.

Durante la Guerra de Sucesión, el Castillo de Trevejo formó parte de nuevo de la historia de la Raya. La posición estratégica del castillo le permitía ser una base de operaciones clave en los ataques contra posiciones portuguesas. No obstante, la guarnición de Trevejo nunca fue demasiado grande, alrededor de 100 hombres y 20 caballos compondrían el grueso de las tropas. Este tipo de fortificaciones son también conocidas como torrejones cuyo principal cometido sería el de mantener el control de pequeños territorios apoyados mediante almenaras y sistemas de comunicación con ciudades o castillos más grandes que contendrían un mayor número de tropas. Si recorremos la toponimia de Sierra de Gata y Hurdes, principalmente en los límites con la provincia de Salamanca y Portugal, encontramos gran número de nombres que nos recuerdan la presencia de pequeñas torres defensivas, atalayas y puestos de vigilancia que intercomunicaban una compleja red de fortificaciones y pequeños puestos militares destinados al control del territorio en épocas convulsas, así como para el mantenimiento de la seguridad en los caminos y villas de la zona.

Existen testimonios constatados en un informe ofrecido por ingenieros militares del ejército en la valía de la posición estratégica del Castillo de Trevejo en 1737. Por aquél entonces, Moraleja contaba también con una posición abaluartada que complementaba la linea de fortificaciones y puntos de observación de la Sierra de Gata en el afán de controlar los límites fronterizos con Portugal. Por aquel entonces, la guarnición del Castillo de Trevejo aún era estable. Hoy por hoy sabemos que por aquellas fechas, el Castillo de Trevejo contaba con tejado a cuatro aguas sobre su torre del homenaje, pero el tejado respetaba el almenaje, es decir, no sobresalía por el exterior a modo de voladizo. En los informes anteriormente citados, se habla de que la fortaleza contaba con un puente levadizo que daba acceso a la torre del homenaje que además, serviría como almacén y estancia de la tropa y autoridad de la plaza fuerte. Una cerca de piedra partía de la entrada que daba paso al fuerte y rodeaba la práctica totalidad de la aldea de Trevejo, hoy por hoy esa cerca se ha perdido en su mayor parte.

¿Qué poder tenía el Castillo de Trevejo?

La encomienda del Castillo de Trevejo, tenía como misión principal la defensa y jurisdicción de las villas de Trevejo, Villamiel y San Martín de Trevejo. En ellas, tenía el derecho y deber de nombrar priores y escribanos. Además, nombraba por Pascua, cada año, a los alcaldes, regidores y mayordomos de estos lugares. Estas propuestas siempre estaban aprobadas por el comendador de la orden. La jurisdicción civil y criminal también se imponía a través de la encomienda, todo lo que sucediera a este respecto dentro de los territorios del castillo podía ser sometido a los designios del comendador. Así mismo, de todos los impuestos recaudados, una parte iba para el obispo y cabildo de Ciudad Rodrigo y dos partes para la propia encomienda. En contrapartida, el castillo daba una comida anual a los vecinos y hacía entrega de un carnero, media fanega de trigo y un cántaro de vino o el dinero necesario para comprarlo.

¿Quiénes fueron los comendadores de Trevejo?

Frey Rui Gonzalo de Sotomayor, 1465; Diego de Bernal, 1531; Luis Turienzo, 1531; Diego Enríquez de Guzman, 1538; Miguel de Trejo, 1570; Lorenzo de Godoy, 1599; Luis de Córdoba, 1631; Diego de Villavicencio y Zuazo, 1651; Diego Bejarano y Orellana, 1661; Luis de Toledo o Aledo, 1705; Juan de Villalobos y Tapia, 1733; Agustín de Arce y Arrieta, 1738; Pedro Matías de Tovalina, 1754; Fernando de Melgarejo y Puxmarín, 1768 y Esteban Riaño, 1789.

Fuentes: Trevejo en la cartografía militar del siglo XVIII.

Foto de portada: ExtremaduraenMoto