La Sierra de Gata forma parte de un amplio baluarte defensivo natural que divide la meseta castellana de las grandes llanuras extremeñas. Rica en madera, agua, caza y valles formados por millones de años de acción de leyes naturales, sus riscos han servido durante años como lugares defensivos y desde los que divisar y controlar las grandes extensiones de terreno que se forman a sus pies y dan paso desde los bosques de robles, castaños y pinares, a las grandes dehesas de Extremadura.
Sobre uno de estos riscos, en un lugar que nos remonta a tiempos de leyenda, en los que viejos monjes soldado y campesinos convivían entre robledales y grandes bosques de castaños, se encuentra el castillo conocido como “Almenara de Gata”.
Como breve reseña histórica, este castillo, de construcción musulmana según Publio Hurtado que lo fecha en el siglo IX, fue conquistado y perdido frente a los musulmanes en varias ocasiones, pero tras los conflictos previos entre los que destaca la conquista de Fernado II de León, en 1167, fue tomado definitivamente por Alfonso IX en 1212, año desde el cual forma parte de la encomienda de Santibáñez el Alto y su potente fortaleza de San Juan de Mascoras. La posesión de estos enclaves, sería decisiva para la posterior toma en 1221 de Valencia de Alcántara por las tropas cristianas, consolidando así el poder leonés sobre el oeste de Cáceres.
Pero la historia de la Almenara seguiría siendo violenta. Durante el conflicto entre Enrique II y Pedro I de Castilla, la fortaleza llegó a ser propiedad de Fernando I de Portugal ya que el maestre de la Orden de Alcántara, Melén Suárez se unió a las aspiraciones del rey de Portugal tras el asesinato de Pedro I de Castilla durante su guerra contra Enrique II de Trastamara. Este dato es cuanto menos curioso debido a la cercanía del que fuera clavero de la Orden con Enrique II, cuestión confirmada por la presencia de este, por ejemplo, en la batalla de Nájera (1367).
Posteriormente también seria asediada durante la “guerra civil” que tuvo lugar en el interior de la Orden de Alcántara y que enfrentaría a los partidarios del clavero Alonso de Monroy y el maestre Gómez de Solis, durante el reinado de Enrique IV. Fechada entre los años 1464 y 1473 aproximadamente. Durante este conflicto, Alonso de Monroy, con una tropa levantada en Montánchez tomó la Almenara de Gata, aunque posteriormente volvería a las manos de Juan de Zuñiga, hijo de los Duques de Arévalo.
Si llevamos a cabo una interpretación del papel que ejerció esta torre en el espacio y el territorio, podemos hablar del control sobre la vía de la Dalmacia, antigua ruta romana que discurre a sus pies, por lo que hay quien ha dado en argumentar la posibilidad de que ya en tiempos de Roma, fuera ya un enclave defensivo.
Algunos autores que ofrecen bibliografía sobre este monumento defensivo son: Publio Hurtado, Guerra Hontiveros, Torres y Tapia o García Mogollón.
La Almenara
En la actualidad, esta pequeña fortificación, sólo conserva la torre del homenaje. Un edificio con planta de forma pentagonal, similar otros como el castillo de Almorchón o Mofragüe, fabricado en sillar en sus esquinas y mampostería y cal en los lienzos del muro, de altura considerable. En la cara que da al este, se abre un vano con arco de medio punto que se eleva unos 2 metros sobre el suelo y que hace las veces de puerta de entrada a la torre. A este paso elevado se accedía a través de una pequeña estructura de piedra semicircular, con algún sistema de pasarela que podía ser retirada en caso de asedio, según se recoge en la visita de la orden de Alcántara fechada en el s.XVI y en la que ya se aprecia el mal estado del lugar. Sobre esa puerta, encontramos otro vano de unos dos metros de anchura a modo de gran ventanal. Desde ese punto, si las nubes bajas lo permiten, se domina prácticamente todo el territorio occidental de la provincia de Cáceres al norte del Tajo.
La pared que da al sur, cuenta con una apertura a modo de aspillera que nos deja entrever muros de gran solidez con una anchura superior a los 2 metros y que nos revelan la importancia del enclave como plaza fuerte dentro del sistema defensivo de la Sierra de Gata, compuesto por los castillos de; Santibáñez el Alto, también conocido como San Juan de Mascoras, Trevejo, Eljas, Salvaleón, la Milana y la misma Almenara de Gata. Estos datos revelan la gran importancia estratégica y defensiva de esta comarca de la Alta Extremadura, a la que habría que añadir el cierre en el paso natural de Coria, ciudad defendida por otro espléndido castillo que ha revelado ser una gran plaza fuerte durante el Imperio Romano. La presencia de estas construcciones hace de la Sierra de Gata, la comarca con mayor concentración de castillos de todo el norte de Cáceres.
El interior de la torre, a la que no recomendamos el acceso por el riesgo que supone para el visitante, encontramos restos de un viejo expolio llevado a cabo en el año 2006 y que nos recuerda la necesidad de transmitir al lector que debemos respetar nuestro patrimonio. Dicho esto, los muros que dan al este y el oeste, cuentan con aperturas que revelan la existencia de al menos dos suelos de madera. Entre el primero y el segundo, no apreciamos vías de acceso, por lo que se accedería a través de alguna escalera de madera, aumentando la seguridad del recinto. Entre el segundo nivel y lo que sería el tercer piso de la torre, encontramos una escalera encastrada en el muro este y adyacente al vano de la segunda planta del edificio. Esto nos indica la existencia de un tercer nivel superior. Según los datos de los visitadores de la Orden de Alcántara en el s.XVI, contó con una techumbre de teja rodeada por un adarve de madera. El tercer piso estaría sobre la zona noble y contaba con un horno y una chimenea. En el nivel subterráneo, existió un aljibe.
Rodeando la torre por su lado sur y norte, encontramos restos de un pequeño lienzo de muralla en piedra seca, que revela un cerco defensivo al que hoy por hoy se accede a través de un camino de piedra y cemento. No se aprecian otras construcciones, aunque la multitud de piedras que se esparcen por los alrededores denotan la existencia de este cerco alrededor de gran parte del perímetro. Posiblemente circundando la torre en forma paralelográmica. Junto a estos muros existieron unas caballerizas y un cuerpo de guardia del que hoy no se conservan restos ni cimentaciones aparentes.
A esta torre se accede por caminos que nos llevan a través de Torre de Don Miguel, Cadalso o desde el municipio de Gata. Cuenta con buena accesibilidad, aunque no está adaptada para el acceso de personas con movilidad reducida. Actualmente existe mucha información en internet si se quiere visitar. Hacerlo en tardes de invierno, primavera u otoño, es un auténtico espectáculo, no sólo por la tranquilidad del entorno. La visión de la almenara y el lugar en general, transmiten una fuerte sensación de soledad en un espacio idílico.
La Almenara de Gata, nos transporta a un tiempo pasado, a cuentos de viajes y batallas, a épocas en las que los caminos y valles vieron atravesar a los soldados de Alfonso VII en sus batallas por la reconquista de la trasierra leonesa. A tiempos en los que los musulmanes se esforzaban en fortificar sus conquistas, mientras comenzaban a fraguarse las leyendas moros y cristianos, de brujas y duendes. ¿Te damos un consejo? Al visitar la Almenara, cierra los ojos e imagina a los viejos monjes guerreros de las órdenes de Calatrava y Alcántara dirigiendo sus cabalgaduras hacia la torre y gritando: “¡Ah del castillo!” y siente la historia en la Sierra de Gata.
Enlaces interesantes para saber más:
Gata en la Edad Media: estructura municipal y actividades económicas.
Torres y casas fuertes en Extremadura.
Autor: Pablo Iglesias Ordóñez.
















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